
Murió Luis Brandoni a los 86 años. El actor estaba internado en el Sanatorio Güemes del barrio porteño de Villa Crespo desde el sábado 11 de abril, cuando sufrió un accidente doméstico y quedó bajo atención médica por un hematoma subdural en la cabeza. Su estado de salud se deterioró en las últimas horas y falleció este lunes 20 de abril por la madrugada. La noticia fue confirmada por Multiteatro a través de su cuenta de X.
“Hoy es un día muy triste para nuestra cultura”, sostiene el comunicado difundido en redes sociales por la empresa argentina de salas teatrales fundada por Carlos Rottemberg. “Con Beto se va el último primer actor de una generación inolvidable. Impulsor del teatro nacional, desde esta Casa Teatral seguiremos aplaudiendo su compromiso permanente, que excedió el ámbito del escenario”, agrega el mensaje.
Militancia, exilio y compromiso político
Desde 1962, Brandoni participó en la Asociación Argentina de Actores, siendo elegido Secretario General una década más tarde. Su gestión estuvo marcada por la defensa de derechos laborales, la solidaridad y la militancia gremial, aunque también le costó amenazas, atentados y un secuestro en 1976. En el año 2021, confesó en la mesa de Juana Viale: “Me fui después de 55 años y de haber sido secretario general durante 11. Dejé de ser socio porque no me representa a mi, ni a otros actores argentinos… se transformó en la Asociación ‘Kirchnerista’ de Actores”.
La hostilidad política de la década del setenta lo obligó a exiliarse en México en 1975 tras amenazas de la Triple A. Volvió al país diez meses después, impulsado por la nostalgia personal y deportiva. Sobre el exilio, manifestó: “Viví muy mal el exilio, me fui por poco tiempo… A los diez meses volví porque no aguantaba más. También porque River volvía a ser campeón y necesitaba estar ahí”.
El peligro persistió: en 1976 fue secuestrado y llevado al centro clandestino de detención Automotores Orletti, donde fue interrogado y amenazado antes de ser liberado por la presión de sus compañeros.
Su identificación con la Unión Cívica Radical (UCR) se consolidó en 1982, tras leer “La cuestión argentina” de Raúl Alfonsín. En tiempos de dictadura, ofreció su casa para reuniones clandestinas con Alfonsín, quien luego lo convocó como asesor ad honorem en temas culturales durante su presidencia. Brandoni fue electo diputado provincial en 1997,candidato a senador en 2005, acompañó a Ricardo Alfonsín como candidato a vicegobernador bonaerense en 2007 y se postuló como precandidato a senador suplente en 2013. En la actualidad era parlamentario del Mercosur por Argentina. “Hice política durante muchos años de mi vida y no dejé de ser decente”, reivindicaba.
Su visión sobre el sindicalismo y la política era crítica y autocrítica, y no ocultaba sus frustraciones: “La política es una tara muy complicada. He tenido una participación directa en la política nacional, más allá de mi militancia y tuve algunas satisfacciones y muchas frustraciones. Aunque eso ocurre con todos los políticos”.
Amor, familia y emociones profundas
La primera novia de Luis Brandoni fue una chica del barrio de Dock Sud, la hija del hielero. Sin embargo, se convirtió en su primer desazón romántica. Y lo explicó: “El amor no pudo ser, era amigo de mi familia y yo me sentía un traidor, como si estuviera faltando el honor de mi casa”.
Cuando tenía 16 años conoció, en un baile del Conservatorio en el que ambos estudiaban, a Martha Bianchi, que tenía 15. Cuando a Brandoni le dieron la baja del Servicio Militar, decidieron casarse. Al principio vivían en un departamento de un ambiente, donde pasaron estrecheces. Pero ambos compartiaron 33 años de matrimonio. Martha Bianchi, actriz y feminista, fue la madre de sus hijas Florencia y Micaela.
A principios de los años 2000, en Mar del Plata, conoció a Mónica López, productora y gestora cultural. En 2007 se casaron en el Registro Civil de la calle Uruguay e hicieron la fiesta en el San Juan Tennis Club, a la que asistió Raúl Alfonsín. Brandoni ya tenía 67 años y ella 39. “Firmamos porque la quiero, nos queremos y nos merecemos una formalidad como esta”, anunció. Ambos constituyeron además una sociedad, con la que produjeron. En el año 21′ se separaron.
En septiembre de 2013, en una cena en el cumpleaños 80 de un amigo, Claudio Segovia, invitó a sentarse a su mesa a la directora, guionista y productora Saula Benavente, 33 años menor que él. El acercamiento fue paulatino, y aunque no convivían, fue con ella que se mostró en la celebración de sus 85 años.
Alguna vez, Brandoni sintetizó su recorrido en el amor: “Martha fue un gran amor. Pasé 38 años de mi vida con ella. Después, la vida me regaló un nuevo comienzo. Estoy muy feliz”, relató Brandoni.
Era un abuelo presente, y celebró sus 85 años en el escenario, rodeado de familia y colegas. La pasión por el tango y el fútbol, y la importancia de la amistad, formaban parte de su visión de la vida. “Le pongo el tango al amor porque tiene todo: pasión y melancolía”, compartió.
El último tramo: escenarios, reconocimientos y salud
En los años recientes, Brandoni mantuvo actividad constante en el teatro, junto a Soledad Silveyra, con funciones agotadas y ovaciones de pie por la obra Quién es quién. Sin embargo, debió afrontar problemas de salud. A finales de 2025 fue hospitalizado por un pico en su presión arterial. Estas complicaciones provocaron la suspensión de funciones y el apoyo solidario de colegas como Gerardo Romano y Ana María Picchio, quienes cedieron escenarios para facilitarle continuar actuando en Buenos Aires.
En abril de 2026 sufrió un accidente doméstico, una caída, que le provocó un hematoma en la cabeza. A pesar que en los primeros momentos parecía que se recuperaría, su salud se resintió y murió.
Las dificultades de salud nunca menguaron el compromiso de Brandoni con su oficio y su presencia sobre las tablas. Al repasar su vida, afirmaba: “Para uno saber que está en un momento de felicidad, tuvo que pasar algunos momentos de desaliento…”.
Más allá de los premios y los escenarios, el verdadero legado de Luis Brandoni se expresa en los valores compartidos, las historias vividas y su compromiso con la memoria social y el presente de la Argentina. Su vida, entre el arte, la ética política y el afecto familiar, persiste como recuerdo vivo en la cultura nacional. Brandoni permanecerá, más allá de la escena, en la emoción de quienes lo aplaudieron y en el eco de una voz honesta.







