Una carrera consagrada en cine, teatro y televisión
Brandoni construyó el arquetipo del actor argentino, eligiendo papeles en obras y películas emblemáticas. En el cine participó de 60 películas y formó parte de títulos como La Patagonia rebelde, La tregua, Juan que reía, Seré cualquier cosa pero te quiero, Cien veces no debo, Darse cuenta, La Odisea de los giles, El cuento de la comadreja y Esperando la carroza; en esta última, su frase de las tres empanadas se transformó en parte del imaginario colectivo, aunque él siempre la consideró como una escena más triste que graciosa.
En televisión tuvo 25 participaciones, algunas en ciclos populares como Mi cuñado junto a Ricardo Darín, en la que interpretó a un inolvidable Roberto Cantalapiedra; Buscavidas, un vendedor ambulante con el actor chileno Patricio Contreras; Durmiendo con mi jefe, con Guillermo Francella, cuyo personaje fue Enzo Tempone; Un gallo para Esculapio, en la que tomó el rol de de Marcelo Chelo, el jefe de una banda de piratas del asfalto, y El hombre de tu vida, otra vez compartiendo los roles protagónicos con Francella, donde interpretó a un entrañable sacerdote, el padre Francisco.

Su último gran éxito en la pantalla fue Nada, una serie estrenada en 2023 por la plataforma Star+. Allí, Brandoni compartió cartel con Robert De Niro, a quien conoció a través de Lito Cruz, muy amigo del actor estadounidense. La amistad con De Niro se intensificó en 1986, cuando viajó a Nueva York para filmar una parte de Made in Argentina. “Tenía una escena con un actor norteamericano que había ido a cenar a un restaurante que era De Niro. Le preguntó qué hacía por allá, y este actor le contó que estaba filmando con un tal Brandoni y De Niro le dijo: ‘¡Brandoni! Decile que me llame’. Era porque estábamos en vísperas de Nochebuena, un 21 de diciembre, y él temía que yo pasara las fiestas solo, o con el equipo de producción. Así que quería invitarme a su casa, y fuimos con Martha (Bianchi) y una de mis hijas a su casa a pasar Nochebuena. Ahí surgió una relación y nos vimos muchas veces, de hecho la última vez que vino a Buenos Aires estuvo en mi casa”.
Pero fue en el teatro donde más se lució. Una determinación clave fue la que tomó mientras formaba parte del elenco de La pucha, escrita por Oscar Viale, en 1969. Allí decidió las obras de dramaturgos argentinos serían su opción a la hora de trabajar. En teatro,dejó un sello indeleble en Stéfano, La Fiaca, Chúmbale, Convivencia, Segundo tiempo, Gris de ausencia, El pan de la locura y Made in Lanús (como actor y director) y Parque Lezama (también en cine, y en ambas ocasiones dirigido por Juan José Campanella) entre casi 70 títulos.







