Biden y Trump.

Las preguntas de ésta noche solo las conoce el moderador, el periodista Chris Wallace. Se trata de una de las voces más respetadas de Fox News, un canal más rojo que azul, preferentemente inclinado a la derecha conservadora. Wallace es responsable de entrevistas sin cuartel a Donald Trump. Los temas elegidos por Wallace, en seis segmentos de 15 minutos, son: el historial de Trump y Biden; el Tribunal Supremo; la pandemia de covid-19; la economía; tensiones raciales y violencia en las ciudades; la integridad del proceso electoral. Se da por hecho que la información del Times modificará esta agenda.

Trump.

El debate con miras a las presidenciales del 3 de noviembre comenzará a las 22 de Argentina y durará una hora y media sin interrupciones.

Biden.

El domingo, The New York Times publicó 20 años de declaraciones de impuestos de Trump que le hacen quedar como un hombre de negocios fracasado y acuciado por las deudas que nada tiene que ver con el personaje que vende.

Los debates presidenciales van a marcar la agenda de todo el mes de octubre, que acabará dividido en periodos de una semana antes y después de cada uno. Son cuatro debates (tres de los candidatos a presidente y uno de los candidatos a vicepresidente) que se van a retransmitir en todas las cadenas nacionales de 9 a 10:30 de la noche, hora de Nueva York, sin cortes publicitarios. El de este martes se celebra en la Universidad Case Western de Cleveland, Ohio. El debate se tuvo que mudar a esta localización después de que el emplazamiento original, la Universidad de Notre Dame, alegara problemas logísticos por la pandemia de covid-19. Los candidatos no se darán la mano y no llevarán mascarilla. Los siguientes debates se celebran el 7 de octubre (vicepresidentes), el 15 de octubre y el 22, moderados por periodistas de USA Today, C-SPAN y NBC, respectivamente.

Los estudios muestran que más del 90% de los espectadores de un debate ya tienen tomada la decisión y no son susceptibles de cambiar, explicaba este lunes Mitchell S. McKinney, profesor de comunicación de la Universidad de Misuri y experto en debates presidenciales. Solo hay un 3% o 4% que podría cambiar de opinión. McKinney cree que los debates tiene verdadero impacto en una campaña cuando las encuestas están muy igualadas y hay un alto porcentaje de indecisos.

Las encuestas son sorprendentemente constantes desde hace cinco meses y muestran a Biden alrededor de 10 puntos por delante de Trump y, aunque con menos margen, por delante también en todos los Estados clave. Pero el debate sí puede inclinar la balanza lo justo en algunos de estos, como Florida o Carolina del Norte, donde las encuestas son muy ajustadas, apunta McKinney. Es decir, aunque en general no parece que los debates de 2020 sean importantes para modificar la imagen de los candidatos que tiene la mayoría de estadounidenses, sí pueden acabar siendo fundamentales para mover márgenes decisivos en condados y Estados que luego deciden la elección.

El primer caso de estudio de los debates electorales lo dejaron John F. Kennedy y Richard Nixon en 1960. Nixon llegaba con la experiencia de ser vicepresidente de Eisenhower y era el candidato favorito. Kennedy tenía 43 años y debía compensar su imagen de poco experimentado (además de proceder de una dinastía de dinero). Fue el primer debate presidencial televisado de la historia. Nixon rechazó llevar maquillaje y no parecía preparado para el medio, porque por momentos no sabía donde mirar. Las imágenes más famosas son las de los minutos en los que empezó a sudar por el calor de los focos y a secarse con un pañuelo. Kennedy logró presentarse como un candidato viable y atractivo. La elección se decidió por el margen más pequeño hasta ese momento.

El primer debate entre Kennedy y Nixon hace 60 años.