Se llamaba Juan Roldán, era inspector de la montada de la Policía de la Ciudad. Hoy, junto a compañeros, estaba realizando tareas de prevención en el espacio público.

Por la tarde, intervino en un conflicto en una confitería ubicada en avenida Las Heras al 3.300, cerca del Malba. Un hombre de 51 años, identificado como Rodrigo Roza, estaba molestando a dos comensales sentados en una mesa en la vereda del local gastronómico. Extrajo un cuchillo y los amenazó. De inmediato, dos efectivos llegaron al lugar para controlar la situación, uno de ellos Juan Roldán. El agresor los amenazó, los hizo retroceder, y como se ven las imágenes encaró hacia Roldán, quien dudó en extraer su arma reglamentaria. Esa duda, ese segundo fatal, le permitió a Roza, quien vive en situación de calle, avanzar sobre la víctima y clavarle un puntazo a la altura de la axila izquierda. En principio, no se advirtió que la lesión iba a ser fatal hasta que breves instantes después Roldán cayó moribundo.
Todo lo demás fue estéril. Arribaron los paramédicos, le realizaron tareas de reanimación en la calle pero nada había para hacer. Roldán fue trasladado al Mater Dei, que se encuentra a metros del lugar pero el policía había fallecido.
Juan Roldán tenía 33 años y un hijo de cuatro. Hoy poco después de que se conoció su homicidio, en las redes sociales sus compañeros lo despidieron. “Te acaban de quitar la vida en cumplimiento del deber. Que Dios tenga tu alma a su lado”, fue uno de los mensajes.







