
El documento se centra en tres puntos: “apoyo escolar y en talleres de lectura en el espacio público”, “la escuela en la calle” y “espacios evaluativos para el nivel superior”. El primero es dar apoyo escolar a los 6500 chicos que quedaron fuera del sistema de clases virtuales. Para eso, se propone hacerlo en los espacios públicos de la ciudad (plazas y polideportivos, entre otros) en el horario de 9 a 12. Habrá dos grupos de 10 estudiantes por espacio, en turnos de una hora y 15 minutos. Estará a cargo de docentes socioeducativos.
En cuanto al segundo punto, está destinado a estudiantes de quinto y sexto año de escuelas estatales y privadas que están cerrando un ciclo. Tendrán clases dos veces por semana entre las 10 y las 12 con el mobiliario de las escuelas al aire libre y sin cortar calles.

Mientras que el tercer punto se enfoca en los estudiantes de educación estatal y privada en condiciones de recibirse que necesitan poder dar los exámenes finales para insertarse laboralmente, que se harán al aire libre.
Soledad Acuña, ministra de Educación porteña, le llevó la propuesta al ministro Trotta, que ahora deberá analizarla. El “Plan integral de retorno a la presencialidad”, dicen en la Ciudad, es “una forma de volver gradualmente a las clases presenciales haciendo foco en los grupos de estudiantes que más necesitan la escuela”. Afirman que fue diseñado junto al Ministerio de Salud porteño.
“No nos podemos resignar a terminar el año sin que los chicos vuelvan a clase. La escuela no es solo un espacio físico, un aula con pupitres. Es un lugar de encuentro, de referencia comunitaria y de contención fundamental en muchos aspectos. Hoy hay muchos chicos y sus familias que están alejados de esa contención. Tenemos que recuperarla, todavía estamos a tiempo”, dijo Acuña.







