La infancia de Brandoni transcurrió en el seno de una familia trabajadora, en un barrio obrero que moldeó sus valores. Sus padres fueron José Domingo, empleado bancario y presidente del Club Sportivo Dock Sud, y Luisa Valentina Emiliani, ama de casa. El barrio de Dock Sud le enseñó a convivir con la diversidad, experiencias que forjaron su carácter y sensibilidad social. De aquellos años evocaba el silbido de su madre llamándolo a casa y la emoción de descubrir el cine argentino en las salas barriales, donde admiró a figuras como Pepe Arias y Olinda Bozán.
Su papá, impulsado por el dueño del banco donde trabajaba, también poseía tierras en San Rafael, Mendoza. Cuando murió en 1985, Brandoni y su hermano Gerardo donaron parte de las mismas a la comunidad local, a cambio que hicieran una escuela. Hoy existe un centro educativo que lleva el nombre de José Domingo.
A los trece años se mudó con su familia cerca del estadio Monumental y se identificó como hincha de River Plate, pasión que evocó alguna vez como una de las razones para regresar del exilio.

En su adolescencia, soñó con ser cantor de tangos o futbolista, y fue en el bar Obrero, en Libertador y Monroe, junto a amigos como el actor Ulises Dumont (quien lo bautizó “Beto”), donde recibió sus primeras lecciones de vida y política.
Su debut profesional ocurrió el 2 de mayo de 1962, con la comedia musical “Novio” en el Teatro Coliseo. Poco después, se integró a la Comedia Nacional bajo dirección de Armando Discépolo, experiencia a la que asignó un valor fundacional para su carrera.







