Solange Musse murió en Córdoba sin poder ver a su papá, Pablo, que estaba en Neuquén, era su único pedido. Lo suplicó de todas las maneras pero las autoridades de Córdoba se lo impidieron. Solange tenía 36 años. Sólo pedía un rasgo de humanidad. Pablo no podía viajar de Huinca Renancó a Córdoba porque no lo dejaban entrar. Le habían hecho dos test serológicos por COVID-19 que dieron negativos pero Salud de la provincia mediterránea los consideró dudosos. En el mientras tanto Solange se moría, se iba e imploraba -incluso llegó hasta los medios de comunicación- despedirse dignamente de él. No pudo. Ésta madrugada se fue, como tantos otros que en su último momento no tuvieron la posibilidad de ver a alguien de sus seres queridos a los ojos y decir: hasta luego. Solange no es un caso único. Recordamos al Actor Marcelo Mazzarello quien no pudo darle el último adiós a su papá. Ahora en la Ciudad van a aprobar un protocolo especial llamado “Derecho a decir adiós”. Acaso, desde ahora, aquellos que estén transitando los tiempos finales de su reloj y sus familias puedan tener una despedida digna, en paz. Como no la tuvo el papá de Marcelo Mazzarello ni Pablo, ni Solange.








