Multitudinario es el último adiós a Diego Armando Maradona cuyos restos son velados en el salón principal de Casa de Gobierno, en Balcarce 50. Miles de personas hacen filas en las afueras de la Rosada e incluso otros tantos hicieron vigilia toda la madrugada para darle una temprana despedida al ídolo. El velatorio de Maradona puede ser uno de los más populares de la historia, acaso el más grande, junto al de Gardel, Evita y Perón mencionados en orden cronológico de fallecimiento.

Calculan un millón de personas en fila ante el féretro adornado con camisetas usadas por Diego, entre las que se destaca la 10 del Mundial de México 86 y una de Boca. La gente no se puede detener, algunos lloran, otros gritan o deslizan una oración, se persignan o simplemente hacen un respetuoso silencio. Le arrojan flores, rosarios o camisetas, elementos que decoran la capilla ardiente celosamente custodiada por personal de seguridad privado y oficial de Casa de Gobierno.

Un río humano nace en inmediaciones de Av de Mayo y 9 de Julio, recorre Av de Mayo, atraviesa la plaza y desemboca en las rejas de la Rosada. Allí, de uno, van pasando, caminan 30 pasos hasta llegar a la capilla ardiente. El tramo final, hasta ponerse al frente del cajón produce en muchos de los hinchas una metamorfosis inexplicable que va de emocionarse en forma desconsolada, hasta gritar. Muchos dicen “gracias”.

Claudia Villafañe está al frente de la despedida y custodia celosamente quien entra y puede acceder al área restringida, sólo para familia y allegados. La ex de Diego y sus hijas, Dalma y Giannina, decidieron que el velatorio se lleve a cabo hasta las 16 hs pero va a ser difícil cumplir por la marea humana que riega los alrededores de la sede gubernamental y pugnan por entrar.