El clan Maradona volvió a estallar. El viernes, Diego cumplirá 60 pero los festejos se anticiparon cuando el diez juntó a parte de su familia y sus allegados. Fue el fin de semana del Día de la Madre cuando, Maradona compartió una comida con sus hijas Gianinna (de visita) y Jana (que está en el hogar más asiduamente), su ex Verónica Ojeda con su hijo Dieguito Fernando.
El conflicto estalló cuando Maradona -de acuerdo a lo que dijeron los presentes- quiso tomar una copita de vino y varios pretendieron evitar la ingesta. Eso enojó mucho al Diez, que discutió y terminó “echándolos a todos de ahí”.
Gianinna le habría reprochado a su padre sus deseos de tomar alcohol y le pidió que no lo hiciera “por su salud”. A él no le gustó nada ese planteo, se indignó y se cansó de que todos opinen sobre lo que él debía tomar o no, siendo el dueño de la casa. “Tengo 60 años y hago lo que quiero”, fue el alegato del Diez, que se ofuscó tanto que les dijo que no quería ninguna fiesta de cumpleaños y que estaba “harto” de que todo el mundo se meta en su vida.
Al parecer, Gianinna se fue dando un portazo, Verónica hizo lo mismo pero de manera más cordial y Jana se quedó en la casa. Las tres mujeres están últimamente casi instaladas en la vivienda, pero no se llevan nada bien: Gianinna no le dirige la palabra a Ojeda, que sí se lleva bien con Jana.
Es que “Maradona no tiene problemas con la bebida”, afirman algunas personas de su cercanía, pese a las declaraciones que en junio pasado había dado Leopoldo Luque, su neurocirujano de cabecera: “Diego está limpio de cocaína, pero tiene momentos de excesos de alcohol”. Acusaciones que se suman a la de Dalma y Gianinna, que dicen que su entorno de tenerlo “secuestrado”.







