Shinzo Abe, anunció su dimisión por motivos de salud, tan solo cuatro días después superar el récord de días consecutivos en el cargo que ostentaba su abuelo, Nobusuke Kishi. Durante una rueda de prensa, Abe dio a conocer cómo la enfermedad crónica intestinal que padece desde hace años -colitis ulcerosa- ha empeorado en los últimos meses y le ha forzado a iniciar un nuevo tratamiento. “Mi salud no es la adecuada, y una mala salud puede conducir a tomar decisiones políticas equivocadas”, reconoció. Tras conocerse la noticia, adelantada por el canal público NHK, la bolsa nipona se desplomó un 2,1%. Los medios japoneses llevaban semanas especulando con su estado de salud, particularmente desde que redujera al mínimo sus apariciones públicas en mitad de una ola infecciosa de coronavirus que afectó a varias partes del país. Pero fue con su reciente visita a un hospital de la capital dos veces en una semana cuando los rumores se dispararon, haciendo pensar que su físico estaba en un estado más precario del que inicialmente se pensaba.

Abe, que tiene 65 años, ha sido Primer Ministro durante casi ocho años consecutivos, todo una hazaña en un país acostumbrado a que los responsables en el cargo no duren demasiado. Durante su mandato, se encargó de supervisar la recuperación de Japón tras el triple desastre de 2011 (terremoto, tsunami y desastre nuclear de Fukushima), impulsar la recuperación de la salud de la economía de la mano de su programa “Abenomics” -que combina estímulos monetarios masivos, aumento del gasto público y reformas económicas significativas.







