En el ajedrez, el aviso de fin de juego es con la frase: “jaque al rey“. En ésta partida, en la que Karpov y Kasparov serían Barcelona y Messi; los pesos pesados del Barça, los casilleros no son blancos y negros sino rojos y azules y el final está previsto para 2021, quizás antes.

Por qué antes? Porque el Club culé decidió jugar fuerte primero y le pegó en la línea de flotación de crack. Tumbó al goleador, a su amigo, al uruguayo Luis Suárez. Koeman, el flamante coach, le confirmó al tanque celeste que no lo va a tener en cuenta.

Y para eso llegó el holandés, es de libro; alguien tiene que pasar la escoba y el perfil de Koeman es el indicado para los dirigentes, duro, inflexible con historial de ídolo en la institución.

La salida de Suárez no va a ser la única en el equipo azulgrana, hay una lista que continúa con el chileno Arturo Vidal. Ya se habían despegado del brasileño Arthur (se va a la Juventus) y las tachaduras prometen continuar.
Ahí están Ivan Rakitic, Gerard Piqué, Jordi Alba y Sergio Busquets en la cuerda floja.

Volviendo a Suárez, es amigo íntimo de Messi; y en éstas cosas del fútbol la amistad vale más que otros fundamentos para tomar una decisión; como la que el argentino debe estar resolviendo ahora, con su padre y con Antonella, su esposa.
Ya no hay vuelta atrás, el jaque está dado, ahora tiene que mover Lionel. Hasta junio del año que viene tiene tiempo pero los tiempos del fútbol también se mueven por otras presiones, la financiera y la mediática.

Para seguir, pondrá múltiples condiciones. Koeman tiene el cheque en blanco para usarlo como quiera, incluso Messi y el argentino lo sabe. No es momento de medias tintas, La pulga tiene que mover y sabe que si lo hace incorrectamente, es mate.







