María Becerra será la primera artista argentina en presentarse en el mismo lugar que cantaron Madonna y Tina Turner. Nada mal para una jovencita a la que no le gustaba su nombre real -María de los Ángeles Becerra- porque le sonaba demasiado religioso, que sufrió acoso escolar y que consiguió una legión de fans gracias a su desenfado en redes.
María nació el 12 de febrero de 2000, en Quilmes. Aunque en su familia palabras como estetoscopio y electrocardiograma eran frecuentes -su mamá es enfermera y su papá, médico cardiólogo-, ella prefirió la música y la actuación. A los siete años descartó juegos de enfermera y empezó a despuntar lo que la apasionaba: el arte.
Según contó en una entrevista para la revista Shangay, mucho de esta vocación se lo debe a su madre: “Empecé a sentir que lo era siendo muy chiquita. Mi mamá era fanática de Mariah Carey, Whitney Houston o Monserrat Caballé. De esas grandes artistas con grandes voces que han hecho historia. Compraba los DVDs de sus conciertos en directo y los ponía en bucle”. Cuando de niña vio uno de Whitney Houston, se enamoró de lo que transmitía: “Me embobé, y ahí nació mi deseo de cantar y bailar todo el día”.







