Se descubrió ahora que una vez que el corazón se desarma, no se puede volver a armar, dado que “está unido constitutivamente”, según asegura el grupo de cardiólogos y cirujanos al frente de la investigación. Está conformado por los doctores Jorge Trainini, Jorge Lowenstein, Mario Beraudo, Alejandro Trainini, Vicente Mora Llabata y Mario Wernicke y pronto compartirán sus hallazgos en Europa.

Según afirman, el órgano está formado por un conjunto de fibras musculares retorcidas sobre sí, que “se asemejan a la de una cuerda”. Para simplificarlo, dicen que “una bufanda extendida” es similar al corazón desplegado en una mesa. Lo describen, también, como “una banda o tira” muscular que se enrolla o se repliega sobre sí misma.

Esta “banda” forma los ventrículos izquierdo y derecho, que tienen más trabajo para el funcionamiento del corazón, y también a las aurículas, que actúan pasivamente como reservorio de sangre. La investigación fue publicada por el portal científico Morphologie.

Luego de numerosos estudios anatómicos y de imágenes, determinaron que no es un órgano compacto que se infla y se desinfla al latir, como si fuera una pelota.

Sístole, diástole y “un nuevo tiempo”.

Para expulsar la sangre a todas las arterias del organismo, el corazón hace

un movimiento conocido como sístole, que es muy parecido a la torsión o el “escurrimiento de una toalla mojada”. De esta manera, se contrae y expulsa la sangre, así como al retorcer una toalla se escurre el agua.

Hasta aquí, se creyó que la sangre que salía del corazón volvía al órgano con la misma fuerza con la que salía.

“Sería imposible que sucediese de esta manera porque no hay suficiente diferencia de presión en comparación al tamaño del cuerpo”, explica el doctor Jorge Carlos Trainini (M.N. 37.932), uno de los autores de la investigación.

“El llenado de la sangre en el órgano se provoca a través de una fase intermedia entre sístole y diástole que nosotros advertimos y nombramos como fase de succión”, continúa.

Esta fase “funciona igual que una sopapa”. El corazón actúa como una cámara cerrada que contrae sus paredes generando una presión negativa intensa, similar a una ventosa o sopapa y empieza a destorcerse. Cuando la presión interior es muy fuerte, se abre la válvula y el corazón se llena de sangre; período conocido como diástole.

Pero los expertos explican que cuando el órgano se retuerce y genera presión no puede estar situado en el vacío, “necesita tener un punto de apoyo”, al que llamaron “fulcro cardíaco”.

“El análisis histológico del fulcro en corazones, tanto en humanos adultos como en bovinos, evidenció una matriz colágena de naturaleza tendinosa”, detalla Trainini. Esto significa que a través del microscopio se ve cómo las fibras que componen el corazón entran en partes tendinosas. De esa forma, advirtieron una especie de cartílago que es responsable del punto de apoyo, donde el órgano hace fuerza para su funcionamiento.