El primer caso confirmado de la pandemia de enfermedad por coronavirus de 2019-2020 en Argentina se dio a conocer el 3 de marzo de 2020.2 Al 18 de septiembre de 2020, se confirmaron 613 658 casos de personas infectadas y 12 656 muertes en total.
El 7 de marzo, el Ministerio de Salud confirmó la primera muerte del país y de América Latina. Un hombre de 64 años que había viajado a París, Francia; tenía enfermedades preexistentes que complicaron su cuadro.
Debido a que la Argentina es un país federal, las decisiones para luchar contra la pandemia las toman cada una de las provincias y la Ciudad de Buenos Aires, sin perjuicio de las facultades propias y concurrentes del gobierno nacional. Para enfrentar la pandemia, Argentina, como la mayoría de los países del mundo, adoptó una serie de medidas sanitarias, económicas y sociales, consensuadas entre el gobierno nacional y todas las provincias y la Ciudad de Buenos Aires.
Sanitariamente, el enfoque de Argentina para enfrentar la pandemia se caracterizó por una cuarentena (aislamiento) temprana y estricta que abarcó todo el país durante 46 días, seguida de una flexibilización por regiones, que permitió levantar la cuarentena en la mayor parte del país, para establecer protocolos de distanciamiento, manteniéndola en las áreas de alto contagio.

El 16 de marzo la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur fue la primera en decretar la cuarentena en su territorio. El 18 de marzo otras siete provincias decretaron la cuarentena. El presidente de la Nación Alberto Fernández decretó la cuarentena en todo el territorio nacional a partir del 20 de marzo, manteniéndola en modo obligatorio hasta el 12 de abril. A partir de ese día cada provincia y la Ciudad de Buenos Aires, supervisadas por el gobierno nacional, quedaron facultadas para salir del aislamiento obligatorio, pero estableciendo protocolos que garanticen el «distanciamiento» social. A lo largo de mayo, varias provincias (La Pampa, Formosa, Mendoza, Salta, San Juan) finalizaron la cuarentena para permitir reuniones familiares, sociales de hasta diez personas y hasta salidas recreativas en espacios públicos.
El 4 de junio el presidente Fernández anunció que 18 provincias habían finalizado la cuarentena sobre todo su territorio y estaban bajo un régimen de «distanciamiento» con protocolos sanitarios.11 Inicialmente, solo cuatro áreas urbanas mantuvieron el aislamiento: el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), el Departamento San Fernando de la Provincia del Chaco, el Departamento Rawson de la Provincia del Chubut y el Área Metropolitana Córdoba. Posteriormente nuevos brotes obligaron a varias ciudades a volver al aislamiento.

La cuarentena y demás medidas sanitarias lograron una baja tasa de mortalidad, con 126 fallecimientos cada millón de habitantes el 16 de agosto, un resultado comparativamente mejor que otros países sudamericanos como Perú (796), Chile (546), Brasil (507), Bolivia (347), Ecuador (343) y Colombia (296).
El Estado nacional tomó una serie de medidas de emergencia (emisión monetaria, subsidios a personas y empresas, bolsones de alimentos, tarjetas alimentarias, prohibición de despidos, desalojos y corte de servicios públicos, créditos, desgravaciones impositivas) con el fin de garantizar que toda la población perciba un mínimo de ingresos y acceda a los alimentos, preservar los empleos y evitar que quiebren las empresas. Entre las medidas económicas adoptadas se destacan el Ingreso Familiar de Emergencia y la Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción, conocidas por sus siglas IFE y ATP; el IFE es una suma fija para cada trabajador informal o autónomo de bajo ingreso, mientras que la ATP es una batería de herramientas de asistencia para las empresas, que incluye desgravaciones impositivas, créditos blandos y subsidios. Las provincias y la Ciudad de Buenos Aires tomaron medidas complementarias.

Medidas socioeconómicas
Socioeconómicamente, la estrategia central buscó preservar y garantizar el acceso de toda la población a los alimentos y servicios esenciales (energía, comunicaciones, asistencia médico-farmacólogica, seguridad y transporte esencial), así como evitar los despidos y asistir a las empresas. A tal fin las principales medidas fueron:
Prohibición de despidos y suspensiones unilaterales por 120 días.
El programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) por el cual el Estado nacional abonó la mitad de los salarios del personal en actividad o suspendido por fuerza mayor consensuadamente con el trabajador o el sindicato (art. 223 bis Ley de Contrato de Trabajo). Los ATP sumaron $141 mil millones entre abril, mayo y junio (0,54 % del PBI).
Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) de $10.000 (150 dólares aprox.) para trabajadores informales y monotributistas sin ingresos. El IFE se suma a la ya existente Asignación Universal por Hijo (AUH), de unos $3000 (unos 50 dólares) para los sectores con ingresos familiares menores a $50.000 por mes (unos 750 dólares).180 El IFE fue recibido durante dos meses por 8.839.04 de personas, algo menos de la mitad de la población económicamente activa, con un costo fiscal de $176.781 millones (U$S 2500 millones) equivalente al 0,7% del PBI, luego se redujo a los centros urbanos que se mantuvieron en aislamiento.
Créditos a tasa cero. Se abrió una amplia línea de créditos a tasa cero para trabajadores autónomos.
Créditos con tasas subsidiadas, moratorias, exenciones impositivas, etc.

Impacto socioeconómico
El impacto de la pandemia sobre la situación socioeconómica en América Latina en general y en Argentina en particular, ha sido considerado como excepcionalmente gravoso. En julio de 2020, el presidente del Banco Mundial, David Malpass, anunció que América Latina tendría la peor recesión de los últimos 120 años, con una caída promedio del 7%. Para la Argentina la situación de partida se vio agravada por una grave crisis económica desatada en mayo de 2018, a causa de una situación de inminente default de la deuda externa que llevó a la más grande operación salvataje de la historia del Fondo Monetario Internacional, agravada en 2019 con un nuevo default “selectivo”, que causó una caída del PBI del 4,9 % para el bienio 2018-2019, junto a un alto endeudamiento, así como un aumento del desempleo (del 7,2 % en abril de 2018 al 10,1 % en diciembre de 2019) y la inflación (del 24,8 % en 2017,186 el cierre de más de 20.000 mil empresas,187 y un fuerte aumento de la pobreza y la inseguridad alimentaria.
La estimación de junio del FMI para la Argentina fue de una probable caída del 9,9 % del PBI en 2020, con una recuperación para 2021 del 3,9 %. En el mismo informe, el FMI cuantificó el gasto público de Argentina para combatir el impacto sanitario y económico de la pandemia, en un 4,8% del PBI, uno de los más bajos del G20, lejos del más alto, correspondiente a Alemania con un 40,9 %. En materia de empleo, el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) registró una caída de 194 mil puestos de trabajo registrados, sobre un total de 12 millones.

Desarrollos científico-tecnológicos
Esta sección es un extracto de Presidencia de Alberto Fernández § Unidad Coronavirus COVID-19.
A mediados de marzo de 2020 se crea la Unidad Coronavirus COVID-19, integrada por el MinCyT, CONICET con el fin de “culminar proyectos de investigación y desarrollo tecnológico con capacidad de dar respuesta a la pandemia”. La Unidad tiene como objetivo la planificación de la estrategia nacional de diagnóstico, el desarrollo de kits diagnósticos, la investigación sobre la enfermedad y el desarrollo de soluciones tecnológicas e informáticas. Entre los desarrollos realizados se encuentran: los tests moleculares rápidos Neokit-Covid-19 y Ela-Chemstrip,los tests serológicos COVIDAR IgG195196 y COVIDAR IgM197198 y el tratamiento con suero hiperinmune.
El 6 de mayo el gobierno argentino informó que un grupo de científicos y científicas bajo la coordinación de la Unidad Covid-19, desarrollaron un test serológico del virus y que se había dispuesto su inmediata producción, con una capacidad de 10.000 tests por semana, escalable a 100.000 en el lapso de un mes.
El 31 de mayo el gobierno nacional asignó fondos a un proyecto para desarrollar una vacuna contra el Covid-19, a un grupo de investigación del Conicet y la Universidad de San Martín, bajo la coordinación de la doctora Juliana Cassataro. El equipo argentino es uno de los 115 equipos similares en el mundo y el único de América Latina con la misión de encontrar una vacuna.
El presidente Alberto Fernández recibe a científicos argentinos que desarrollaron un test para Covid19, patentado como “NEOKIT-COVID-19”. En la foto, de izquierda a derecha: Ginés González García (ministro de Salud), Ana María Franchi (presidenta del Conicet), Alberto Fernández (presidente de la Nación), Roberto Salvarezza (ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva), la bióloga Carolina Carrillo (una de las investigadoras que desarrolló el kit) y Adrián Vojnov, jefe del equipo científico que desarrolló el test.
El 11 de junio un grupo de tecnólogos sanjuaninos presentaron un respirador artificial fabricado con productos nacionales a un costo de solo el 10% que tiene un aparato importado en el mercado argentino.
El 17 de junio el gobierno argentino informó que científicos argentinos desarrollaron un suero terapéutico para tratar pacientes infectados con COVID-19, con el efecto de bloquear al virus y evitar que se propague. “Se trata de un suero hiperinmune anti-COVID-19 para inmunización pasiva”, que debido a los resultados positivos en el laboratorio pasó a la fase de ensayos clínicos en pacientes. El equipo estuvo coordinado por el biólogo Linus Spatz y Fernando Goldbaum. El descubrimiento tuvo el apoyo de la Unidad Covid-19 y la cooperación del laboratorio Inmunova, el Instituto Biológico Argentino (BIOL), la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud Dr. Malbrán, y la colaboración de la Fundación Instituto Leloir (FIL), Mabxience, el Consejo Nacional de Ciencia y Técnica (Conicet) y la Universidad Nacional de San Martín. Los estudios clínicos comenzaron a ser realizados de inmediato, por un equipo multidisciplinario de 70 personas bajo la dirección del infectólogo Fernando Polack. Los primeros estudios mostraron un 90 % de efectividad.

Criminalidad durante la pandemia
Robos y homicidios
Durante la pandemia, los robos y homicidios disminuyeron en el período de cuarentena en todo el país y volvieron a aumentar cuando se levantaron o flexibilizaron las cuarentenas, para establecer regímenes de distanciamiento. Los homicidios dolosos entre el 1 de enero y el 31 de mayo, se redujeron de 900 en 2019, a 855 en 2020. En marzo la reducción fue del 24% y en abril del 4,6%, pero en mayo hubo un aumento del 10% comparado con el mismo mes del año anterior. La caída en los robos fue más pronunciada: bajaron en marzo un 27%, en abril un 64% y en mayo un 50% menos, siempre con respecto al mismo mes del año anterior. En la Ciudad de Buenos Aires, uno de los lugares con las medidas de aislamiento más prolongadas, los delitos disminuyeron un 48% en el primer trimestre del año, y un 56% en el mes de julio, aunque aumentó la violencia durante los hechos delictivos. En la Provincia de Buenos Aires, la otra jurisdicción con un prolongado aislamiento, durante los 97 primeros días de las medidas sanitarias se produjeron 5980 robos con armas frente a 13.878 en el mismo período del 2019, 201 homicidios dolosos (16 menos que en 2019), y 120 ataques con heridos frente a 197 del año anterior. Se registraron 676 casos de abuso de armas frente a 620 del 2019.
En la Provincia de Buenos Aires, especialmente en el conurbano bonaerense, se observó un aumento en los delitos cometidos por personas sin antecedentes, denominados “delitos de supervivencia” por su Ministro de Seguridad, Sergio Berni.210208211 Para combatir el aumento de la criminalidad en el Gran Buenos Aires, se creó la Fuerza de Respuesta Inmediata (FRI) de la Policía Federal y se enviaron gendarmes a distintos municipios.212 La ministra de Seguridad de la Nación indicó que, si bien al inicio de la cuarentena los delitos bajaron mucho, al relajarse las medidas sanitarias, aumentaron los delitos y principalmente la violencia con la que se cometen los mismos.
En la costa atlántica bonaerense hubo una ola de robos a casas de veraneo, propiciada por el aislamiento y la dificultad de los dueños de las casas (mayormente residentes del Área Metropolitana de Buenos Aires) en trasladarse hasta sus propiedades y reforzar la seguridad.
Violencia policial
Artículo principal: Derechos humanos durante la pandemia de enfermedad por coronavirus de 2020 en Argentina.
Según la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI), hubo 92 muertes a manos de integrantes de las fuerzas policiales durante la pandemia. De acuerdo con este trabajo, el 91% de estos casos correspondieron a las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (57 policías y 27 servicios penitenciarios), y en 7 las fuerzas federales. Sabina Frederic, Ministra de Seguridad de la Nación, desmintió el dato de la Correpi sobre alguna muerte causada por las fuerzas federales, y dio a conocer que hubo 39 denuncias por uso abusivo de la fuerza durante ese período. Horacio Pietragalla, secretario de Derechos Humanos, indicó que el organismo recibió 531 denuncias por hechos represivos durante la cuarentena.
Violencia de género

La Defensoría General de la Nación lanzó la campaña #NoEstasSola, para prevenir y combatir la violencia de género en condiciones de aislamiento y distanciamiento, informando que las medidas sanitarias en ningún momento prohibían salir de la casa en situaciones de violencia. La Corte Suprema dispuso asimismo mantener en funcionamiento las 24 horas la Oficina de Violencia Doméstica, tal como lo hace desde 2008.
En los primeros 112 días desde que se dispuso la primera cuarentena hubo una caída del 30% de los femicidios: se produjeron 82 femicidios (0,73 femicidios por día), frente a 1,1 femicidios por día registrados en 2019 (268 femicidios).220 Durante los 120 primeros días de cuarentena, la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) dependiente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina recibió 1280 casos de violencia familiar.
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, durante la pandemia, aumentaron un 48% las denuncias por violencia de género a través de la línea 144.Esto fue llamado “la otra pandemia” en Argentina por las Naciones Unidas. Debido a que el confinamiento significó para muchas mujeres estar forzadas a permanecer todo el día recluidas con sus agresores, se crearon una casilla de correo electrónico y tres números de contacto por WhatsApp para luchar contra esta situación.







