Hace un año Kate Cunningham, de 38 años de edad, tomó la decisión de casarse. Un paso que, siendo tan común, tenía una peculiaridad: la mujer se dio el «sí, quiero» con un árbol.

El objetivo de esta joven, residente en Reino Unido, no era otro que llamar la atención sobre una campaña para tratar de salvar el Rimrose Valley Country Park.

El Rimrose Valley es un parque y valle rural de 3.5 km que forma una frontera entre Crosby y Litherland en el distrito de Sefton, Merseyside, Inglaterra, con el Canal de Leeds y Liverpool en su extremo este.

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Este bosque, que las autoridades pertinentes estaban transformando en un desvío de tres kilómetros para aliviar la congestión del tráfico hacia el puerto de Liverpool, se llenaría de ruido y de contaminación relacionados con el tráfico. Los vecinos de la zona, que denuncian la decisión, aseguran que «arruinarían el parque».

La mujer, que contrajo matrimonio con el árbol en septiembre de 2019, relató que hace unos días celebró una pequeña reunión con amigos para celebrar su primer aniversario de boda.

«A pesar de causar un poco de vergüenza a mi hijo de 15 años, ahora ve el panorama general y entiende para qué sirve», aseguró la mujer, que considera esta decisión como una de las mejores que ha tomado en su vida. «Me gusta sentarme cerca y sumergirme en los alrededores. Me gusta la paz y la tranquilidad».

El caso de Cunningham, que hoy sigue sorprendiendo a miles de usuarios en las redes sociales, ha sido descrito por varios expertos como dendrofilia.

La dendrofilia es la atracción por las plantas, verduras, frutas y, especialmente, por los árboles. Y aunque parece que la británica más que una atracción sexual, lo que experimenta es un enorme deseo de proteger a esta especie y cuidarla, sí hay registrados algunos casos famosos relacionados con esta parafilia sexual.