La crisis económica, agravada por la pandemia, perforó el negocio gastronómico e hirió de muerte a un clásico de las pastas porteñas, Pippo, ubicado en Montevideo 341, en pleno corazón de Buenos Aires. El restaurante Pippo, un símbolo de Buenos Aires, fue fundado en 1937, un año después de la construcción del Obelisco. Abrió sobre Sarmiento entre Montevideo y Rodríguez Peña en el Nuevo Mercado Modelo, donde hoy funciona el Paseo La Plaza y en 1941 se instaló en el lugar donde funcionó hasta hoy.

La clásica mesa de Pippo.

A su alrededor se creó un polo gastronómico. Se convirtió en un lugar de cita obligada de músicos, artistas, amigos, familias y trasnochadores, ya que estaba abierto hasta las seis de la mañana. Hace pocas horas, sus responsables le comunicaron a sus 25 empleados el cierre del local propio. Todos pasaron por Pippo, el trío Los Panchos, Edmundo Rivero, Pedro López Lagar, Luis Sandrini, Malvina Pastorino, Tato Bores, Alberto Olmedo y Jorge Porcel;  Horacio Acavallo, Ringo Bonavena y El Mono Gatica; el flaco Spinetta, Pappo y Charly García también desfilaron por Pippo. El presidente, Alberto Fernández, contó en una entrevista que de joven solía ir a Pippo.

Pippo era un restaurante de culto, con manteles de papel, vino en pingüino y platos que desbordaban de sabores. Los dueños lo definían en pocas palabras: “Los tiempos corren, pero Pippo sigue manteniendo su identidad, a pesar de los años, sin que lo esencial cambie. La calidad de la materia prima, la abundancia, y la elaboración propia de las pastas; comer comida casera, un ambiente íntimo, informal y cómplice, características que siguen siendo parte del sello Pippo”.

El histórico frente de Montevideo 341.
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El famoso tuco y pesto.

En 2015, todos entristecieron cuando se supo que habían pedido la quiebra. Pero sobrevivió y cinco años más tarde anunciaba a los cuatro vientos que abriría franquicias en todos los barrios porteños, incluso en Miami.

Hace varios meses que la situación económica volvió a ser complicada en Pippo, a sus 25 empleados todavía les deben el aguinaldo del año pasado y el de julio. Desde que arrancó la cuarentena sus empleados sólo recibieron el ATP del Gobierno. Si bien ofrecieron delivery y take away, el último día de agosto a las 16, fueron convocados todos sus empleados. Daniel Montero, responsable de Pippo les dijo que iba a cerrar, que los iba a llamar uno por uno para acordar la indemnización y si no, podían ir a juicio. Aún no saben lo que les ofrecerán.

Pippo fue un emblema del tuco y pesto. Buenos Aires ya no será igual.