Pantanal, un bioma de 156.000 kilómetros cuadrados, en el extremo occidental de Brasil, fronterizo con Bolivia, Argentina y Paraguay. A pesar de preservar el 83% de su vegetación, la región está ardiendo. Solo en julio, hubo más de 1.601 focos de calor, los más numerosos de la historia del Pantanal desde que el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe) comenzó a monitorear la región. Ahora, en agosto, ya son más. Fueron 2.170 en apenas 10 días. “Esta cifra ya es un 28% superior a la registrada para todo agosto del año pasado”, explica Vincíus Silgueiro, investigador del Instituto Centro de Vida (ICV), que trabaja en el bioma hace 20 años. “Más del 55% de los focos de calor se encuentran en propiedades rurales registradas. Su origen proviene de esas zonas con fuerte presencia humana”, dice.

La situación de emergencia llevó al ministro de Medio Ambiente brasileño, Ricardo Salles, a trasladarse a la zona a principios de esta semana. Desde la ventanilla del avión que lo llevó a Mato Grosso, pudo ver con sus propios ojos lo que las alertas de fuego ya avisaban. “A lo largo del viaje, pudimos ver cientos de incendios. Pero ahora ya pudimos detectar sus orígenes y vamos a castigar a todos los responsables”, advirtió el martes por la tarde, luego de su sobrevuelo por la región.

El Gobierno de Brasil recibe cada vez más presiones por su mala gestión ambiental en la Amazonia y hay consenso en que le faltaron organización y competencia para proteger el bioma.
La situación preocupa al Estado de Mato Grosso, que vive del turismo regional y tiene una reserva natural importante para el equilibrio climático global. “Los incendios ya han consumido el 6% del Pantanal”, dijo el gobernador, Mauro Mendes.
Las quemas en el Pantanal cambiaron el escenario incluso en la capital del Estado, a 200 kilómetros de la reserva. El humo acumulado obliga a los aviones a aterrizar con la ayuda de dispositivos por la falta de visibilidad en el principal aeropuerto local, Marshal Rondon. Mato Grosso es el mayor productor de soja del mundo, mientras lidera los incendios en 2020. Hasta el miércoles 19, los incendios continuaban fuera de control, especialmente en la Reserva Privada de Patrimonio Natural (RPPN) del Sesc Pantanal.

La reserva de Mato Grosso tiene una relación umbilical con la Amazonia. Ambos biomas tienen gran parte de sus manantiales ubicados en la misma cordillera, la Chapada dos Parecis, en Mato Grosso. Es allí donde está el 70% de las aguas que riegan la llanura del Pantanal, en Mato Grosso do Sul. “La región depende del agua que viene de los bosques del norte de Mato Grosso, en la región amazónica. Pero allí llueve cada vez menos”. La proyección es que las sequías serán cada vez más severas de aquí en adelante.







